Description
En determinados interiores ingleses de mediados del siglo XX, cuando la decoración comenzaba a liberarse de la rigidez victoriana sin abandonar del todo el gusto por lo clásico, aparecieron marcos como este: piezas que respetaban la arquitectura tradicional del dorado, pero introducían un color inesperado en el perfil interior.
El azul —no marino exacto, no cobalto— actúa aquí como una pausa visual. Enmarca la obra sin competir con ella y, al mismo tiempo, introduce una profundidad casi arquitectónica. El dorado exterior, ligeramente matizado por el tiempo, conserva esa cualidad cálida que sólo adquiere la madera pintada cuando ha sido tocada, limpiada y vuelta a colgar durante décadas.
Su formato cuadrado (79 x 79 cm) le confiere una presencia particular. No es el rectángulo narrativo habitual; es un campo contenido, casi introspectivo. Funciona especialmente bien con obra contemporánea, grabado, fotografía o incluso piezas textiles, donde el diálogo entre el azul y el dorado añade una capa de lectura adicional.
El filete crema interior suaviza el tránsito entre la obra y el marco, creando una transición discreta. Es un detalle que suele pasar desapercibido en primera mirada, pero que marca la diferencia cuando se observa con calma.
En una tienda de antigüedades en Bilbao como Deco for Curious buscamos marcos que no sean meros contenedores, sino estructuras con intención. Este tiene algo de eso.
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